Consultoras tecnológicas cárnicas y cómo salir de la carrera de la rata.

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Lo que se define como «consultoras tecnológicas cárnicas» o «cárnicas del software» es una realidad muy presente en España. Y no me refiero a la gran cantidad y variedad de artículos y opiniones que puedes encontrar en Internet, sino a mi día a día, a las conversaciones que tengo frecuentemente con personas que de una forma u otra se ven afectadas por ello.

Te dejo una breve relación de artículos relacionados con este tema, como he dicho, en Internet hay muchos más, pero creo que es una muestra representativa, si aún no eres consciente de este tipo de situaciones:

Tú también estás implicado en estas situaciones y tienes tu parte de responsabilidad. Tanto si eres cliente, como empleado. Tanto si tomas decisiones de este tipo, como si las acatas.

Bueno, ya está bien de «mal rollito», vamos a lo importante, pongamos esto sobre la mesa con varias experiencias reales, vamos a debatir sobre ellas y vamos a buscar soluciones centradas en la siguiente cuestión: ¿qué podemos hacer para evitar (o al menos mejorar) este tipo de situaciones?

Finalmente, voy a proponerte alternativas, basadas en mi propia experiencia y en la de amigos y compañeros, para evitar llegar a este tipo de situaciones.

Sobre todo, voy a marcarte una serie de pautas, que espero que te ayuden a salir de este tipo de situaciones. Esto me ha recordado a Robert Kiyosaki (autor del libro Padre rico. Padre pobre) y su célebre frase «salir de la carrera de la rata».

 

No soy una persona que suela generar polémica, pero en este caso, «me toca la fibra» (como se dice por aquí), sí que quiero escribir este artículo en el que voy a presentar tanto hechos como opiniones. Son muchos años conversando con personas que han pasado por este tipo de empresas y han tenido malas experiencias. Espero que tú también me dejes un comentario constructivo abajo en este interesante debate 🙂

 

¿Qué son las consultoras tecnológicas cárnicas o cárnicas del software?

Si has leído los enlaces anteriores o, simplemente, has vivido situaciones con este tipo de empresas o conoces a alguien que las haya vivido, no tendrás la menor duda. Para mí, son aquellas que ofrecen supuestos «expertos» que realmente están por debajo de la cualificación acordada con el cliente.

Esto tiene sus motivos, os iré mostrando buena parte de ellos, basados en experiencias que he conocido o me han contado en primera persona (nada de rumores o me han dicho que a «fulanito» le ocurrió tal o cual cosa).

Primero quiero aclarar que empresas que pueden asociar a esta definición, las hay todos los tamaños y colores. Desde las que tienen muchos miles de empleados hasta las que tan sólo tienen unas decenas. Desde las que sólo hacen outsourcing a las que te ofrecen software y servicios, o ambas cosas.

 

Experiencias de amigos y conocidos en consultoras tecnológicas cárnicas

A continuación voy  a contar una serie de «batallitas» vividas 🙂

«Yo ya sé lo que me tengo que gastar y necesito que sea más barato»

Recuerdo esos clientes que te piden una reunión para que les pases un presupuesto, que cuando se refieren a los costes, hablan de gastos (nunca de inversiones).

Mal empezamos, cuando me los encuentro, trato de cerrar la reunión lo antes posible.

Porque a partir de ahí todo deriva a peor. Dentro de estos, hay otros que son más difíciles de identificar al principio, que si que te hablan de inversión, pero que conforme va avanzando la relación, ves que internamente siguen viendo «gastos», unos de ellos, son los que van dando una vuelta de tuerca tras otra en el precio, quieren conseguir el precio más barato, se centran en ello.

Y claro, ahí está el «buen comercial», que para dejarlos satisfechos, les dice que sí a muchas de sus propuestas y por dentro está pensando en que tiene que bajar la calidad de la solución. Lo que da paso a una de las variantes de la siguiente figura.

 

«El comercial vendemotos o vendehumos»

Ahora me pongo en un caso que me ocurrió, como cliente, en el que buscaba la mejor solución y a un coste razonable. Llamo a una consultora, hablo con un consultor comercial y concertamos una visita. Mi objetivo era implantar una solución basada en Dynamics CRM. Tenemos una primera reunión, de una hora aproximadamente, en donde le expongo la situación actual, a dónde queremos ir y los principales requisitos (con el nivel de detalle que se puede obtener en una reunión de una hora).

A los pocos días, estaba esperando conocer los siguientes pasos y, ¡oh sorpresa!, me encuentro en mi bandeja de entrada una propuesta para la implantación de la solución, con sus fases, precios, tiempos y demás detalles.

Llamo al supuesto comercial, porque no había dudas, venía todo con los datos de mi empresa (logo y demás). Lo primero que hago es preguntarle si realmente esa propuesta es para mi o ha sido un error. A lo que me responde, que sí, que claro que es para mi, en base a los requisitos que le indiqué.

Claro, mi siguiente pregunta fue:

¿Pero de verás crees que ahí están recogidas nuestras necesidades, que tienes suficiente información y conoces nuestro negocio?

A lo que me suelta:

«Claro que si, nosotros tenemos muchos años de experiencia en proyectos de este tipo y hemos identificado vuestras necesidades. Ya en la toma de requisitos más detallada que hagamos tras firmar la propuesta, definimos todo lo que podemos llevar a cabo dentro de ella, que seguro que cubrirá vuestras necesidades y una vez implantada, si necesitáis mejoras adicionales procedemos a elaborar una propuesta complementaria para implementarlas».

Vamos, ¡olé tus ·$%&$$$$! Con una reunión de una hora, conoces mi negocio, mis necesidades y expectativas, no me sugieres nada que mejore mi propuesta (se supone que tú eres el experto, el consultor) y ya tienes de forma detallada coste y tiempos para implementar la solución.

Evidentemente, decidí no dedicar un minuto más (me dije, otra vez la misma historia con las «consultoras tecnológicas cárnicas y vendehumos», una mezcla explosiva). Simplemente respondí agradeciéndole su dedicación y le dije que no me interesaba.

Pero claro, no acabó aquí la cosa, me llamó otro comercial (su jefe, según me indicó), con el que tuve una conversación en la que le dije directamente: «no estoy dispuesto a perder ni un minuto con un comercial vendehumos. A ver si tú me puedes explicar con un mínimo de coherencia esa propuesta» y me entendió a la primera (o hizo como que me entendía). Me dio la razón, e intentó encauzar la venta, me dijo bla bla bla y bla bla bla (es nuevo, es impulsivo, necesita bla bla bla). Mi respuesta fue clara: «para otra vez os pensáis a quien enviáis, me habéis hecho perder mi tiempo, no confío en vosotros y no vamos a seguir adelante»

De verdad, este es el gran problema. ¿Qué pasa cuando firmas este tipo de propuestas? Pues que empiezas, que tú tienes unas expectativas y la consultora otras muy diferentes. Que es inviable ir hacia una solución adecuada en ese importe y tiempo. Que vienen los recortes, las desviaciones, la mala calidad de los desarrollos y un sinfín de problemas.

Que luego viene pensamientos del tipo «con lo que llevo invertido ya no puedo dar marcha atrás». En definitiva creen ellos que te tienen pillado y amarrado y tu también :).

Este es otro de los errores más habituales, en muchos casos es mejor y más barato dar por perdido el proyecto que seguir engordándolo y no obtener un resultado mínimo viable.

Que no digo que no puedan ocurrir fracasos en cualquier proyecto, pero en casos como este están cantados desde el minuto cero.

 

«El responsable del proyecto todopoderoso»

Una mañana, estando en mi puesto de trabajo, llega un jefe de proyectos. Me indica que viene de una reunión con un cliente y que necesitan que participe, como experto en cierta materia, en un pequeño desarrollo puntual que han cerrado con un cliente, como parte de un proyecto mayor.

Me expone el problema y la solución técnica propuesta. Le argumento que aunque es viable, es más costosa y compleja de lo que plantea. A lo que va y me suelta:

«Pero ¿tú no eres el experto? pues yo ya lo he vendido, te buscas la vida». ¿En qué se resumía ese «te buscas la vida»? Lo tienes que hacer con los recursos establecidos (vamos, yo mismo y mis horas).

Y como allí había muchos compañeros que para cumplir objetivos, dedicaban muchas más horas a la semana de las que realmente imputaban. Pues uno más. Imputa lo pactado con el cliente y dedica lo que necesites.

Evidentemente, yo ya llevaba años de experiencia y no había pasado ni iba a pasar por ese aro. Por lo que tuve una situación de estrés y conflicto, a pesar de ello, imputé todas las horas que dediqué. Esos días de desarrollo fueron estresantes, pero cumplí el plazo.

Una vez terminado, vino la correspondiente reunión, donde me pidió explicaciones sobre mi falta de eficiencia y la desviación sobre las horas presupuestadas. Aquí ya no tenía estrés ninguno, era consciente de que había hecho un buen trabajo, y ya me había yo tomado nota y preocupado durante el desarrollo de documentar y tener argumentos suficientes para defender como un buen trabajo lo que él creía que no lo era.

Es más, me pidió que mantuviese las horas, pero parte de ellas las imputase a otro proyecto que tenía más margen para encajarlas. Para así evitar una reunión posterior de ambos con el «gran jefe», que por supuesto, iba a pedir explicaciones de dicha desviación. Tampoco accedí, ya no tuvimos tan buena relación.

Pero esa no es la actitud. Yo entiendo que todos nos hemos equivocado (y seguimos haciéndolo) a la hora de estimar. Pero busquemos una solución en equipo, vayamos por la vía totalmente opuesta al «te buscas la vida».

Una pena que abunden tanto estos perfiles y situaciones en las consultoras tecnológicas cárnicas.

 

El profesional excelente «apagafuegos»

Tengo varios amigos con este perfil.

Entre ellos, José (nombre ficticio) que es un profesional excelente, al que le han encargado la misión de apagar los fuegos que surjan en los diferentes proyectos, habitualmente ocasionados por haber «colocado» en los proyectos a personas con un perfil por debajo de las necesidades requeridas. Bueno, esta es la realidad, desde mi punto de vista, pero se lo han vendido de una forma muy diferente 🙂 su puesto tiene cualquier otro nombre que no se parezca a «apagafuegos».

Pero ¿esto no me recuerda a lago de lo que ya he hablado? Ah, si, hemos cerrado un proyecto por debajo del coste razonable. Como consecuencia hemos contratado a perfiles por debajo de las necesidades de ese proyecto. Vamos a compensar con una persona bien capacitada por cada N proyectos (y además el N suele ser también excesivo). Que dará apoyo a todos

Sólo apto si te «sientes cómodo» en este puesto en una consultora tecnológica cárnica.

La buena noticia es, que «Lo tienes fácil para salir de ahí», simplemente sal de tu zona de confort. Tienes conocimientos, experiencia y aptitudes para hacerlo ya.

 

El profesional con poca experiencia

Hola Juan (nombre fictcio), Soy Pepe (nombre ficticio)  de recursos humanos. ¿Me puedes pasar tu curriculum en Word? Es que sólo lo tenemos en PDF … uy uy uy qué miedo. ¿Dónde suele acabar esto? En un curriculum «engordado» para enviarlo a un cliente. NO LO HAGAS, BAJO NINGÚN CONCEPTO, salvo que en ello vaya que puedas comer y tener un techo ese mismo mes. Pero, ¡ponte las pilas! busca inmediatamente otro trabajo, ¡de lo que sea!

Situaciones como esta me las han contado en primera persona, no sé si son más o menos frecuentes, pero a mi me han contado en primera persona unas cuantas.

Aunque no te haya ocurrido lo anterior, puedes ser uno de los muchos titulados sin experiencia, al que una consultora le da una formación para «especializarte» (es lo que dicen, pero bueno, para que tengas una ligera idea, es como yo lo veo) en una materia o herramienta.

A continuación, te ofrecen una interesante carrera profesional y te incorporas a tu primer proyecto. Ganas poco, pero es la única forma que has encontrado de adquirir experiencia y te ofrecen un próspero futuro profesional, además en tu curriculum puedes poner que has trabaja en «la gran consultora bla bla bla». La teoría es muy buena, tienes un plan de carrera profesional, mucha formación, apoyo de diversos equipos y departamentos.

Pero al final todo se resume «buscate la vida, espabila, y aprende por tu cuenta y riesgo».

No te preocupes, todo se andará, si pones de tu parte saldrás rápido de esta situación. Si no, tampoco pasa nada puedes continuar avanzando en la carrera profesional que te han propuesto, eso sí, entre lo que te proponen y lo que ocurre hay un buen trecho. Seguirás escalando puestos, en muchas ocasiones lo hará rápidamente (sí, necesitan «expertos» de esos que hablábamos al principio, para incorporarlos a los proyectos), «mejorando condiciones» (sobre todo teniendo más responsabilidades a cambio de muy pequeñas mejoras económicas y a costa de tu calidad de vida).

La mejor respuesta que he oído ante este tipo de renovaciones y ascensos fue la de un buen amigo, que tras una propuesta de este tipo, respondió:

«Si le digo a mi padre, que después de la inversión que ha hecho en mis estudios y de los conocimientos y experiencia que tengo, voy a cobrar lo que me propones, me suelta dos leches que me deja sentado»

Evidentemente no era cierto que su padre le fuese a dar dos tortas :), pero me parece una forma muy buena de decirle a tu jefe que te está explotando y que no te interesa.

Otra opción es que aceptes y te conviertas en un profesional acomodado en una consultora tecnológica cárnica. Lo que da paso a otra historia más.

 

El profesional acomodado, que no quiere salir de su zona de confort

Jose (nombre ficticio), lleva varios años trabajando para una empresa, desmotivado y con un futuro profesional incierto, sin ningún tipo de reconocimiento por parte de sus superiores. Centrado en lo urgente, en las incidencias, dejando de lado nuevos proyectos o interesantes mejoras sobre los existentes. Tiene continuamente peticiones «para ayer».

Pedro (nombre ficticio), se encuentra cómodo, está establecido en un cliente (outsourcing) desde hace unos años. Está bien en su día a día. Lo que de veras le atormenta es que le digan que abandone ese cliente, o que el cliente no renueve el próximo contrato. Es otro tipo de estrés, muy duro en épocas de incertidumbre.

Tanto Jose como Pedro, han asumido que necesita trabajar para vivir y no se ve dando un salto, formándose, especializándose, convirtiéndose en un experto reconocido en esa materia o especialidad a la que le gustaría dirigir su carrera profesional. Tiene miedo al cambio y le da pereza.

De veras ¿hay algo que dé más miedo a nivel profesional que sentirse inseguro? ¿que te horrorice que lleguen un día en el que te digan «estás despedido»? Desde mi punto de vista esta es la peor situación en la que se puede estar. Sí, nos auto-convencemos que es cómodo estar así, «que tengo mi trabajo, es mi obligación, que voy a ver cómo hago que pase el día».

Espero que si estás en este punto, seas consciente de ello,

¡Toma medidas de inmediato!
¡Pasa a la acción! 

Por supuesto, no te estoy diciendo que dejes tu empleo. Te propongo que reflexiones, que pongas el foco, que te plantees un objetivo a medio plazo, visualiza qué te gustaría hacer en tu día a día como experto en una determinada materia. Traza un plan y, sobre todo, márcate pequeños hitos, sé muy muy muy constante. Dedica un  número de horas semanales a especializarte, el camino es largo, empieza a dar paso tras paso, otro paso y otro y otro y otro más. Seguro que lo consigues, conozco a muchos que lo han hecho, te lo aseguro 🙂

 

La excepción, el profesional excelente que se hace su hueco y se rodea de un equipo excelente

Pues sí, son minoría, pero también los hay, conozco a algunos personalmente. Francisco (nombre ficticio) tiene muy buenos conocimientos y experiencia, tiene un buen equipo. Eso sí, son grandes trabajadores y habitualmente dedican largas jornadas a su trabajo. Si eres como Francisco, enhorabuena. Ojalá hubiese muchísimos más en tu caso, sería genial, incluso dejaría de tener sentido que hubiese escrito este artículo, ya que casos como los anteriores o similares, serían algo muy aislado y no merecería la pena un debate como este. Espero que algún día así ocurra y este artículo quede como algo del pasado, de una época ya terminada.

 

Y aún hay más …

Seguro que conoces otros estereotipos, otros perfiles y otras muchas «batallitas».  Te animo a que dejes un comentario constructivo al final del post.

 

Todo tiene solución en esta vida

En primer lugar, espero que esas pequeñas historias 100% reales, te hayan hecho al menos reflexionar y ser consciente de cuál es tu situación. Te propongo que analices tu situación, tu día a día. Si este artículo, simplemente, te hace consciente de tu situación, para mí será un gran éxito.

Tú también estás implicado en estas situaciones y tienes tu parte de responsabilidad. Tanto si eres el cliente, como si eres el empleador o el empleado. Tanto si tomas decisiones de este tipo, como si las acatas.

Te propongo que pases a la acción. Sal de tu zona de confort, sal de las consultoras tecnológicas cárnicas. «Sal de la carrera de la rata»:

  • Si eres un comercial vendehumos: reflexiona, sé consciente de que lo eres, estáis desapareciendo, cada vez es más difícil subsistir así. Puedes cambiar, mejora tus conocimientos, apóyate más en tu equipo técnico para elaborar cualquier propuesta
  • Si eres un jefe de proyectos o responsable de equipo: haz un buen equipo, rodéate de compañeros mejores que tú, aporta, ayuda, ten buenas palabras, genera un buen ambiente, demuéstralo con hechos. En definitiva, conviértete en un líder
  • Si eres un profesional, aún con poca experiencia: sé consciente de este tipo de situaciones, aléjate de ellas en cuanto tu puedas, tienes mucho futuro por delante
  • Si eres un profesional acomodado: voy a ser duro contigo, estás en una situación muy peligrosa, traza un plan, pon el foco en él, prioriza, sé constante. Pasarás por una época dura, pero en la que tu habrás tomado la decisión de ir adelante. No esperes a que sean otros los que te saquen de tu zona de confort
  • Si eres un profesional excelente y estás rodeado de un equipo también excelente: ¡enhorabuena! has conseguido algo que ya es difícil incluso en buenas empresas. No te preocupes, ni tan siquiera por recibir un «estás despedido» lo has hecho muy bien y volverás a hacer un trabajo excelente en cualquier otro lugar

Permíteme un pequeño inciso publicitario, una alternativa para dar un paso más en tu salida de la carrera de la rata, sólo haz clic si estás interesado en complementar tus conocimientos profesioneles con técnicas de análisis de datos en Power BI y ser dueño de tu día a día y de tu futuro. Si no, sigue leyendo y olvida el enlace anterior.

 

Hay vida fuera y te aseguro que es mucho mejor

Te lo digo por experiencia, siempre he huido de este tipo de situaciones y he conseguido evitarlas.

Por suerte ya hace muchos años que no he sufrido ninguna situación de este tipo en primera persona. También tengo muchos conocidos y amigos que están alejados de ellas, que en cuanto las huelen, las evitan. ¡Tú vas a ser siguiente en conseguirlo!

Pd. Igual cuando sea mayor cambio de opinión y entro a una empresa de estas características, si no me vetan el acceso tras este artículo 🙂

TE INVITO A QUE DEJES ABAJO UN COMENTARIO CONSTRUCTIVO Y APORTES TU GRANITO DE ARENA

 

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